No es una web corporativa. Es una herramienta. Un gremio entra en obra, toca cuatro partidas en el móvil y sale con el presupuesto cerrado y firmado antes de subirse a la furgoneta. Eso fue lo que había que diseñar — y la web tenía que comunicarlo en dos segundos.
El briefing inicial cabía en una frase: "un gremio pierde obras porque tarda tres días en enviar el presupuesto. Yo quiero que las cierre antes de salir de la obra". Esa frase contenía todo: el problema (los presupuestos lentos), la solución (rapidez extrema), el público (autónomos y pymes de reformas) y el tono (urgencia operativa, nada de marketing suave).
El producto es claro: una app web donde el técnico, in situ, va tocando partidas — "panel sándwich 4 m²", "andamio 3 m", "pintura plástica 18 m²" — y cada toque actualiza un PDF que el cliente firma allí mismo. Cero llamadas posteriores. Cero "te lo envío esta semana". Cero pérdidas de margen por discusiones de última hora.
El reto de la web pública (no la app interna) era convencer a ese mismo gremio de que pruebe la herramienta. Y los gremios no leen webs largas. Vienen de Instagram, vienen de un compañero, vienen de un anuncio. Si la home no les convence en una pantalla de móvil, han salido.
La paleta es deliberadamente agresiva: negro como base, rojo señal como acento, blanco para lo que importa. Nada de pasteles, nada de degradados suaves, nada de fotografía aspiracional. Cero estética startup-genérica. El motivo es estratégico: yapresupuesta.me no compite contra otros SaaS bonitos — compite contra "no usar nada" y contra "lo hago yo en Excel". Y para sacar a alguien de su Excel hace falta sacudirlo, no acariciarlo.
Los colores hacen referencia visual a dos códigos culturales que el público objetivo ya conoce: la cinta roja de señalización en obra (peligro, urgencia, atención inmediata) y el lacado negro de las herramientas profesionales (calidad, peso, durabilidad). La web se siente como una llave inglesa: contundente, sin barniz, fiable.
El hero juega con un contraste tipográfico extremo: dos frases en blanco gigante, "Tu competencia tarda 3 días", y debajo, en rojo masivo y cursiva — porque la cursiva en este peso se siente como velocidad inscrita en la letra — "Tú cierras hoy." Tres palabras. No hay más. El visitante entiende todo el producto antes de haberse parado a pensar. Eso es lo que pedía el público objetivo, y eso es lo que se le dio.
"Si tu home necesita más de tres palabras para vender, probablemente no tienes producto."
La elección tipográfica fue uno de los puntos más debatidos. El público quería contundencia, pero no se podía caer en lo barato. Una display gratuita habría hecho la web parecer un anuncio de Wallapop. Una display súper-elegante habría perdido el filo. La solución: una grotesque condensed con peso pesado, espaciado natural, cursiva italiana en los acentos.
La italic no es oblicua sintética — es cursiva real, dibujada como letra italiana. La diferencia es perceptible inconscientemente. Una italic real comunica oficio; una oblicua sintética comunica "le he dado a Ctrl+I en Word". Detalle invisible para el usuario, definitivo para la sensación de calidad.
La aplicación funciona enteramente en el navegador del cliente. No hay servidor backend tradicional — todo el cálculo del presupuesto sucede en JavaScript, en el dispositivo del técnico. Eso significa que la herramienta funciona incluso con cobertura intermitente: el gremio puede estar en el sótano de un edificio, sin señal, y la app sigue calculando.
Cuando hay red, Firebase entra en juego:
La generación de PDF es 100% client-side con jsPDF + plantilla propia. Esto importa porque el documento se genera en el momento, sin esperas, sin servidor que pueda fallar. El gremio aprieta "Generar" y un segundo después tiene el PDF descargado o compartido por WhatsApp.
SPA en JavaScript vanilla. Sin frameworks pesados — toda la lógica cabe en menos de 50 KB minificado.
Service Worker cachea la app entera. El gremio puede usarla sin conexión y sincronizar al salir del sótano.
Diseño propio en jsPDF. Logo del gremio, datos del cliente, partidas, totales con desglose IVA, firma digital y QR de validación.
Modelo SaaS con prueba gratuita de 14 días. Pago en Stripe (próximamente). Cancelación en cualquier momento desde el panel.
El test definitivo de la home de yapresupuesta.me es este: si tapas todo el sitio salvo el hero y se lo enseñas a un autónomo del sector durante tres segundos, ¿entiende qué hace el producto? La respuesta en pruebas reales fue sí en la mayoría de casos — y eso es estadísticamente raro. La mayoría de webs SaaS necesitan al menos un scroll, normalmente dos, para que el visitante entienda qué se le ofrece.
Esa claridad se paga en otra parte: la web es muy explícita en una sola promesa. No vende cuarenta features, no presume de integraciones, no enumera planes de precio en la home. Vende velocidad. Una sola cosa. Y por eso vende.