La web corporativa de una empresa técnica con treinta años de obra a la espalda. El reto no era diseñar bonito: era convencer al técnico que mira la web mientras está pidiendo precio, y al propietario que llega tras leer una circular del Ayuntamiento. Dos lenguajes distintos en un único sitio.
Proyecton SLU no necesitaba "una web bonita". Necesitaba un sitio que respaldara conversaciones que ya estaban ocurriendo: la llamada al gestor de una comunidad de vecinos, la propuesta enviada a un arquitecto técnico, el ITE que se acaba de notificar. La web tenía que abrirse en mitad de esas conversaciones y aguantar el escrutinio de dos perfiles muy distintos.
Por un lado, el técnico — el arquitecto que ojea durante quince segundos buscando alcance real: ¿hacen cubierta plana? ¿saben CTE-DB-HS sobre humedades? ¿gestionan ayudas? Por otro, el cliente final — el presidente de una comunidad que llega desde Google después de leer una circular y solo quiere entender en treinta segundos que "esta gente sabe lo que hace y no me van a engañar".
Diseñar para los dos a la vez es difícil. Si simplificas demasiado, el técnico cierra la pestaña porque parece marketing genérico. Si tecnificas demasiado, el vecino huye porque le sobrepasa. Ese fue el primer problema de diseño, antes incluso de tocar una paleta.
La identidad de Proyecton es una de las pocas reglas innegociables del proyecto. Nada de "elegimos los colores por intuición". Existe una paleta sagrada: verde bosque y sage como base de marca, evocando solidez y permanencia — la obra que se queda, la promesa de durabilidad. Y sobre esa base, dos acentos contundentes: naranja brillante y rojo — el color de los andamios, los EPIs, las cintas de balizamiento. El color que está físicamente en cada obra.
Esa dualidad cromática no es estética: es semántica. El verde dice "somos serios, llevamos décadas en esto, esto es ingeniería". El naranja dice "estamos en obra ahora mismo, no somos comerciales contándote teoría". Ningún competidor del sector usa esa combinación con esa intensidad — la mayoría se queda en el azul corporativo defensivo o en grises de manual. Eso convierte la paleta en un identificador en cuanto la ves a tres metros del pantalla.
"El color no es decoración. Es la primera frase que tu web le dice al visitante antes de leer una sola palabra."
El hero principal explota esa dualidad: un primer plano fotográfico de cubierta de chapa roja recién terminada, lleno de textura real — no un render, no un stock. Sobre él, el titular "REHABILITACIÓN INTEGRAL DE EDIFICIOS" en peso ligero, sin gritos, dejando que la imagen haga el trabajo. La idea era simple: que el primer scroll sintiera como entrar a una obra terminada y limpia, no a un catálogo.
La tipografía elegida combina una serif moderna para titulares — peso ligero, espaciado generoso, cierta personalidad editorial — con una sans-serif técnica para cuerpo y datos. El razonamiento: las serif aportan autoridad histórica (una empresa que lleva décadas hace bien en parecerlo), y la sans-serif neutra deja que los datos técnicos respiren sin que estorbe el carácter.
Las decisiones de detalle importan: tracking negativo en titulares grandes para que la línea respire menos y se lea como bloque, no como serie de letras; mayúsculas reservadas exclusivamente para etiquetas de sección (porque en obra la mayúscula sólo aparece en señalización oficial — y queríamos que la web tuviera ese mismo eco visual); y números proporcionales en datos técnicos para que las cifras de presupuesto se alineen sin saltos visuales.
Toda la web está construida en HTML, CSS y JavaScript escritos a mano. No hay CMS, no hay plugins, no hay base de datos colgando. Cada plantilla es un archivo. Cada cambio se sube por SFTP a IONOS. ¿Suena retrógrado? Lo opuesto: es la forma más rápida y más segura de servir un sitio cuyo contenido cambia poco y cuya audiencia exige que cargue en menos de un segundo.
La excepción es el buscador interno de partidas técnicas, una herramienta privada para el equipo de Proyecton. Recibe un perfil de obra (edificio, tipo de actuación, superficie) y devuelve un primer presupuesto orientativo con precios reales de la empresa. Vive en /buscador/ como mini-aplicación, separada del resto del sitio, accesible sólo con login. Es uso interno — no hay CTAs comerciales, no hay storytelling. Sólo datos y velocidad.
SFTP IONOS con CI semi-automatizado. Cambios en producción en menos de 60 segundos desde el push.
Schema.org de tipo LocalBusiness + Service. Sitemap dinámico. GSC verificado, GA4 conectado a la propiedad histórica Geometrika2.
Imágenes en formato moderno, lazy-loading nativo, CSS sin frameworks. Lighthouse 100/100 en desktop.
Contraste AAA en cuerpo, focus visible en todos los interactivos, navegación completa por teclado. Vital en un sitio que reciben comunidades de vecinos con perfiles muy diversos.
Hoy proyecton.es no compite por posicionar para "rehabilitación Madrid" contra los gigantes del sector — y nunca fue su objetivo. Compite por convertir la búsqueda directa: el cliente que escribe el nombre de la empresa después de oírlo en una reunión de vecinos, el técnico que llega desde una recomendación. En esos primeros quince segundos, la web tiene que decir "sí, somos esto, y somos serios".
El sitio funciona como respaldo, no como motor de captación. Es la diferencia entre una web que vende algo y una web que respalda a una empresa que ya vende sola. La web era el último eslabón roto del proceso comercial. Hoy es el primero que confirma todo lo demás.